La composición recrea el interior de un espacio fabril, con maquinaria, rollos de tejido, bobinas y grandes acumulaciones de lana distribuidas a ambos lados de la escena.
En el centro aparece una trabajadora sentada ante una pieza de tela. Frente a ella, una gran ventana permite contemplar una panorámica de Béjar y de la sierra nevada, creando una conexión visual entre la fábrica, la ciudad y el paisaje que lo rodea. Es un recuerdo al pasado fabril de la ciudad.
