Escena submarina donde conviven la belleza del océano y la realidad que muchas veces pasa desapercibida: los residuos que dañan la vida marina.
A través de color, movimiento y personajes que los niños reconocen, el mural invita a preguntarse qué no pertenece al mar y cómo podemos cuidarlo entre todos. Un mensaje cercano y visual para que los más pequeños entiendan un problema global desde su propio mundo.